Con la llegada del otoño muchas personas empiezan a encontrar más pelo en la ducha, el cepillo o la almohada y se preguntan si esa caída es normal. Aunque pueden existir variaciones estacionales en el ciclo del cabello, no conviene atribuir automáticamente cualquier aumento de la caída al otoño.
Perder pelo y tener una alopecia no son exactamente lo mismo. Podemos atravesar una fase de mayor desprendimiento temporal y recuperar después la densidad habitual, pero también existen problemas que producen un adelgazamiento progresivo del cabello y que conviene diagnosticar cuanto antes.
¿Por qué podemos notar más pelo que cae?
El cabello atraviesa distintas fases de crecimiento, transición y reposo. Cada día se desprende una parte del pelo como consecuencia normal de este ciclo. Cuando un número mayor de folículos entra a la vez en fase de reposo puede aparecer una caída difusa más llamativa, conocida como efluvio telógeno.
Este fenómeno puede aparecer unos meses después de determinados desencadenantes, como una enfermedad con fiebre, una intervención quirúrgica, un periodo de estrés intenso, cambios hormonales, pérdida importante de peso o determinados déficits nutricionales. Por eso, cuando aumenta la caída, la causa puede encontrarse varios meses antes del momento en que empezamos a notarla.
¿Cómo distinguir una caída temporal de un problema que conviene estudiar?
En una caída difusa temporal suele aumentar la cantidad de cabello que se desprende de forma bastante generalizada, sin que necesariamente aparezcan zonas completamente despobladas. Si el desencadenante desaparece, muchos efluvios telógenos tienden a mejorar progresivamente.
Sin embargo, hay señales que merecen una valoración dermatológica: notar que la raya del cabello se ensancha, que la coleta tiene cada vez menos volumen, que las entradas avanzan, que aparece una zona concreta sin pelo o que la pérdida de densidad continúa progresando. También conviene consultar cuando la caída es muy intensa, se mantiene durante meses o se acompaña de picor, descamación, inflamación o molestias en el cuero cabelludo.
No toda caída necesita vitaminas ni productos anticaída
Cuando preocupa la cantidad de pelo que se está perdiendo es habitual recurrir directamente a champús, suplementos o tratamientos recomendados de forma general. El problema es que la caída del cabello tiene muchas causas diferentes y no todas se tratan de la misma manera.
Antes de indicar un tratamiento es importante conocer el patrón de caída, revisar el cuero cabelludo, valorar antecedentes, medicación, alimentación, enfermedades recientes y otros posibles desencadenantes. En determinados casos puede ser necesario solicitar pruebas complementarias para descartar factores que estén contribuyendo al problema.
Tomar suplementos sin saber si existe realmente un déficit tampoco debería ser la primera respuesta. El tratamiento debe dirigirse a la causa identificada y no únicamente a la cantidad de pelo que vemos caer.
¿Cuándo conviene pedir cita con Dermatología?
Si el aumento de la caída es puntual y empieza a normalizarse, puede tratarse de un proceso temporal. Pero si notas una pérdida visible de densidad, cambios en la línea frontal, clareamiento progresivo, placas sin pelo o una caída que no mejora, es recomendable realizar una valoración.
En Clínica Bustillo & López el estudio dermatológico permite diferenciar entre un aumento temporal del desprendimiento y distintos tipos de alopecia, identificar posibles causas y decidir si es necesario iniciar tratamiento o simplemente controlar la evolución.
El otoño puede coincidir con una etapa de mayor caída, pero no debería utilizarse como explicación automática. Si el cabello está cambiando de densidad o la caída te preocupa, conocer la causa es el primer paso para saber qué hacer y evitar perder tiempo con tratamientos que quizá no necesitas.

