Primera revisión de ortodoncia: ¿a qué edad hacerla?

Vuelta al cole: ¿a qué edad debería hacerse la primera revisión de ortodoncia?

Septiembre suele ser un buen momento para recuperar rutinas y revisar muchas cuestiones relacionadas con la salud de los niños. Entre ellas hay una que genera bastantes dudas entre los padres: ¿cuándo debería llevar a mi hijo por primera vez al ortodoncista? Es frecuente pensar que no tiene sentido hacerlo hasta que hayan salido prácticamente todos los dientes definitivos o hasta que sea evidente que necesita aparato, pero la primera revisión de ortodoncia debería producirse antes.

Como referencia general, se recomienda realizar una primera valoración de ortodoncia alrededor de los 7 años. A esta edad muchos niños se encuentran en dentición mixta, es decir, todavía conservan dientes temporales mientras comienzan a aparecer los definitivos. Esta combinación, junto con el crecimiento activo de los maxilares, permite estudiar no solo si los dientes están más o menos alineados, sino algo mucho más importante: cómo se está desarrollando la boca del niño.

Y hay una idea que conviene aclarar desde el principio: hacer una revisión a los 7 años no significa que el niño necesite empezar un tratamiento de ortodoncia a esa edad. En muchos casos, la conclusión de la primera visita será simplemente que todo evoluciona correctamente y que debemos seguir controlando el crecimiento.

¿Por qué revisar la ortodoncia si todavía tiene dientes de leche?

La ortodoncia infantil no consiste únicamente en conseguir que los dientes estén rectos. Durante el crecimiento nos interesa valorar cómo se relacionan el maxilar superior y la mandíbula, cómo está evolucionando la mordida, si existe espacio suficiente para los dientes que todavía tienen que aparecer y si la erupción de las piezas definitivas sigue una trayectoria adecuada.

Alrededor de los 6-7 años comienza una etapa especialmente interesante para observar estos cambios. Ya han aparecido o empiezan a hacerlo algunos dientes permanentes importantes y podemos obtener información sobre cómo se están desarrollando las arcadas y la oclusión. La American Association of Orthodontists recomienda precisamente que la primera valoración se realice no más tarde de los 7 años, aunque el momento adecuado para comenzar un tratamiento dependerá siempre del problema concreto y del desarrollo de cada niño.

En esta revisión podemos detectar, entre otras situaciones, mordidas cruzadas, falta de espacio, alteraciones en la relación entre los maxilares, dientes que están erupcionando en posiciones inadecuadas o determinados hábitos que pueden influir en el desarrollo de la boca. Algunas alteraciones son visibles para los padres, pero otras pueden pasar prácticamente desapercibidas cuando simplemente observamos la sonrisa.

Por eso, que los dientes delanteros parezcan razonablemente rectos no significa necesariamente que la mordida esté desarrollándose correctamente. La valoración ortodóncica contempla los dientes, pero también su relación entre sí, las arcadas, los maxilares y el crecimiento facial.

Revisar pronto no significa poner aparato pronto

Esta es probablemente una de las ideas más importantes para las familias. El objetivo de una primera revisión es determinar si existe algún problema, si debemos actuar en ese momento o si lo más adecuado es simplemente observar cómo evoluciona.

En muchos niños realizamos una primera valoración y recomendamos controles periódicos sin colocar ningún aparato. Estos controles permiten seguir la erupción de los dientes definitivos y el crecimiento de los maxilares para intervenir únicamente si aparece una indicación y hacerlo en el momento que consideremos más adecuado.

Sin embargo, existen determinados problemas en los que aprovechar el crecimiento puede resultar importante. Es lo que conocemos como ortodoncia interceptiva. Su finalidad no es necesariamente realizar el tratamiento ortodóncico definitivo a una edad muy temprana, sino actuar sobre determinados problemas de mordida, espacio o desarrollo cuando el niño todavía está creciendo.

La literatura clínica sobre el desarrollo de la dentición insiste precisamente en que el momento de intervenir debe decidirse según el tipo de alteración, el desarrollo dental y esquelético y los riesgos y beneficios de tratar o esperar. Por tanto, tampoco existe una edad universal a la que todos los niños deban comenzar ortodoncia.

Hay niños que necesitarán tratamiento relativamente pronto, otros que deberán ser controlados durante varios años antes de intervenir y otros que quizá nunca necesiten ortodoncia. Lo importante es diagnosticar a tiempo para poder elegir cuándo actuar.

¿Qué señales deberían hacer que consultemos antes?

Los 7 años son una referencia para realizar una primera valoración, pero no debemos esperar necesariamente hasta esa edad si previamente observamos algo que nos preocupa. Una mordida claramente desviada, dientes superiores que quedan por dentro de los inferiores al cerrar, una mandíbula que parece desplazarse hacia un lado, una diferencia marcada entre ambos maxilares o dificultades evidentes en la erupción pueden justificar una valoración más temprana.

También debemos prestar atención a la falta de espacio, especialmente cuando vemos que los dientes definitivos aparecen muy desplazados o no encuentran espacio suficiente para erupcionar. Del mismo modo, algunos hábitos mantenidos durante demasiado tiempo pueden influir sobre la posición de los dientes y el desarrollo de las estructuras orales.

La respiración oral es otro aspecto que merece valoración cuando es persistente. Un niño que mantiene habitualmente la boca abierta, duerme con ella abierta o presenta determinadas alteraciones funcionales puede necesitar una valoración conjunta para conocer la causa y determinar si existe alguna relación con su desarrollo dentofacial.

La vuelta al cole puede ser una buena oportunidad para incorporar esta revisión dentro de las rutinas de salud de los niños. Una primera valoración no implica poner aparato: implica conocer cómo está creciendo su boca y poder anticiparnos cuando realmente sea necesario.

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