¿Por qué me sangran las encías cuando me cepillo los dientes?

Ver sangre al cepillarse es algo que muchas personas terminan normalizando. Algunas piensan que se han cepillado demasiado fuerte, otras cambian de cepillo y otras directamente evitan pasar por la zona que sangra. Sin embargo, unas encías sanas no deberían sangrar habitualmente durante el cepillado y, cuando ocurre de forma repetida, conviene averiguar la causa.

La explicación más frecuente es la inflamación de la encía provocada por la acumulación de placa bacteriana. Y aquí aparece una duda muy habitual: “si me cepillo todos los días, ¿por qué me sangran?”. Cepillarse es fundamental, pero no siempre significa que estemos eliminando correctamente la placa de todas las superficies, especialmente en el margen de la encía y entre los dientes.

El sangrado puede ser una primera señal de gingivitis

Cuando la placa se acumula alrededor de los dientes, la encía puede inflamarse y aparecer más roja, hinchada y sensible. Es lo que conocemos como gingivitis, una fase inicial de la enfermedad de las encías que puede producir sangrado al cepillarnos o utilizar hilo o cepillos interdentales.

En esta situación, dejar de cepillar la zona porque sangra suele ser justamente lo contrario de lo que necesita la encía. Si reducimos la limpieza, la placa continúa acumulándose y la inflamación puede mantenerse. Lo importante es comprobar que la técnica de higiene es adecuada y, si el sangrado persiste, realizar una valoración profesional para conocer su origen.

También hay que tener en cuenta que el cepillo convencional no llega correctamente a todos los espacios entre los dientes. Por eso, según las características de cada boca, puede ser necesario complementar el cepillado con cepillos interdentales u otros sistemas de higiene. Una limpieza profesional puede retirar depósitos que ya no podemos eliminar únicamente con el cepillo en casa.

¿Gingivitis o periodontitis?

No todo sangrado significa que exista una enfermedad periodontal avanzada, pero tampoco debemos ignorarlo. La gingivitis afecta inicialmente a la encía y, cuando se diagnostica y se controla correctamente, puede ser reversible. Si la inflamación progresa y afecta a los tejidos y al hueso que sostienen los dientes, hablamos de periodontitis, una situación que requiere diagnóstico y tratamiento.

La periodontitis puede avanzar con pocos síntomas evidentes y no necesariamente provoca dolor. Además del sangrado, determinadas señales como la retracción de las encías, mal aliento persistente, cambios en la posición de los dientes o movilidad dental deberían llevarnos a consultar.

El diagnóstico no se realiza únicamente observando si la encía sangra. En Clínica Bustillo & López valoramos el estado de las encías, la presencia de placa y cálculo, la profundidad alrededor de los dientes, posibles signos de pérdida de soporte y otros factores que pueden influir en la salud periodontal. A partir de esa información podemos distinguir una inflamación superficial de un problema que necesita un tratamiento más específico.

¿Puede haber otras causas?

Aunque la acumulación de placa y la inflamación gingival son causas muy frecuentes, el sangrado puede verse influido por otros factores. Un cepillado excesivamente agresivo puede traumatizar la encía y determinados cambios hormonales, el tabaco, algunas enfermedades o medicamentos también pueden modificar su respuesta.

Precisamente por eso, cuando el sangrado aparece con frecuencia no conviene intentar diagnosticarlo únicamente por lo que vemos en el espejo. El sangrado es una señal, no un diagnóstico. Lo importante es identificar por qué se está produciendo en cada paciente.

Y tampoco debemos esperar necesariamente a sentir dolor. Las enfermedades de las encías pueden desarrollarse de forma silenciosa, por lo que el hecho de que una encía sangre, pero que no duela no significa que debamos restarle importancia.

¿Qué hago si me sangran las encías al cepillarme?

Lo primero es no dejar de cepillarlas por miedo al sangrado. Mantén una higiene cuidadosa dos veces al día y presta atención también a los espacios entre los dientes. Si acabas de incorporar la limpieza interdental, una encía inflamada puede sangrar inicialmente, pero un sangrado que se repite o no mejora debería valorarse.

Si además notas encías inflamadas o retraídas, mal aliento persistente, movilidad dental o cambios en tu boca, es especialmente recomendable realizar una revisión. Cuanto antes conozcamos la causa, antes podremos determinar qué necesita realmente esa encía.

En Clínica Bustillo & López entendemos la prevención como algo más que realizar una limpieza de vez en cuando. Una revisión permite comprobar por qué sangran las encías, cuál es su estado y si existe algún problema periodontal que necesitemos tratar o controlar.

Si tus encías sangran habitualmente, no lo normalices. A veces una señal aparentemente pequeña es precisamente la que nos permite detectar un problema en una fase temprana.

 

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