Respirar por la boca en niños: ¿afecta a la mordida?

Mi hijo respira por la boca: ¿puede afectar a su mordida y crecimiento facial?

Ver a un niño dormir con la boca abierta o respirar por la boca de vez en cuando, especialmente si está resfriado, no significa necesariamente que exista un problema. Sin embargo, cuando la respiración oral se convierte en algo habitual merece la pena averiguar por qué ocurre y valorar también cómo se está desarrollando su boca.

Durante la infancia los dientes están erupcionando, los maxilares continúan creciendo y funciones como respirar, masticar o tragar forman parte de ese desarrollo. La investigación ha encontrado una asociación entre la respiración oral mantenida y determinadas características de la mordida y del crecimiento facial, aunque esto no significa que respirar por la boca sea la única causa ni que todos los niños desarrollen las mismas alteraciones.

¿Qué relación existe entre respirar por la boca y la mordida?

Los niños que respiran habitualmente por la boca pueden presentar con mayor frecuencia determinadas características dentales y faciales. Entre ellas se han descrito arcadas superiores más estrechas, paladares más profundos, mordidas cruzadas, mordida abierta o determinados patrones de crecimiento facial. Una revisión sistemática y metaanálisis reciente encontró, por ejemplo, una mayor frecuencia de mordida cruzada posterior y unas arcadas más estrechas en niños con respiración oral.

Esto puede estar relacionado con los cambios que se producen en la posición habitual de los labios, la lengua y la mandíbula cuando la respiración nasal no se realiza correctamente. Sin embargo, el desarrollo facial depende de muchos factores y no podemos atribuir una maloclusión únicamente a la forma de respirar. La evidencia disponible muestra una asociación, pero todavía existen limitaciones para establecer una relación directa de causa y efecto en todos los casos.

Por eso, el objetivo no es alarmarse al ver a un niño con la boca abierta, sino distinguir una situación puntual de un patrón de respiración oral que se mantiene en el tiempo.

¿En qué señales deberían fijarse los padres?

Además de respirar frecuentemente por la boca durante el día, puede llamar la atención que el niño duerma habitualmente con la boca abierta, ronque, presente dificultad para mantener los labios cerrados o parezca tener problemas para respirar correctamente por la nariz.

Desde el punto de vista de la boca y la mordida, también podemos encontrar un paladar estrecho, mordida cruzada, falta de espacio para los dientes o determinadas alteraciones en la relación entre los maxilares.

Estas señales no significan automáticamente que el niño necesite ortodoncia. Sirven para indicar que puede ser conveniente realizar una valoración y determinar si existe realmente una alteración y cuál puede ser su origen. La detección temprana de problemas en la dentición y la oclusión permite decidir mejor si es necesario intervenir y, sobre todo, cuál es el momento adecuado para hacerlo.

No siempre es un problema exclusivamente de ortodoncia

Una de las cuestiones más importantes es entender por qué el niño respira por la boca. Puede existir una dificultad para respirar correctamente por la nariz y, en esos casos, colocar un aparato de ortodoncia no debería sustituir al diagnóstico de la causa.

Dependiendo de lo que encontremos, puede ser necesario valorar al niño conjuntamente con otros profesionales. La ortodoncia puede ocuparse de estudiar el desarrollo de los maxilares y la mordida, mientras que otros especialistas pueden determinar si existe alguna alteración de la vía aérea que requiera atención.

Este enfoque es especialmente importante porque tratar únicamente las consecuencias dentales sin estudiar el origen de la respiración oral puede dejar una parte del problema sin resolver.

¿Cuándo debería llevar a mi hijo a revisión?

Si tu hijo respira habitualmente por la boca, duerme con ella abierta o has observado cambios en su mordida, no es necesario esperar a que tenga todos los dientes definitivos para realizar una primera valoración.

En Clínica Bustillo & López estudiamos cómo están erupcionando los dientes, el espacio disponible, la mordida y la relación entre los maxilares dentro del desarrollo general del niño. En muchas ocasiones simplemente será necesario realizar un seguimiento; en otras, detectar una alteración durante el crecimiento puede permitirnos elegir mejor cuándo intervenir.

La respiración oral no determina por sí sola cómo crecerá la cara de un niño, pero puede ser una señal que merece atención cuando se mantiene en el tiempo. Revisarla nos permite entender qué está ocurriendo y decidir si es necesario actuar o simplemente controlar su evolución.

¡Contáctanos y recupera tu sonrisa!

Agenda tu primera consulta con nosotros y mejora tu calidad de vida.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.