Después de controlar un brote de acné pueden quedar manchas rojizas u oscuras y, en algunos pacientes, cambios en la textura o cicatrices hundidas. Aunque solemos llamar a todo “marcas de acné”, no todas son lo mismo y por eso tampoco se tratan igual.
Antes de elegir un tratamiento es importante diferenciar si estamos ante una alteración del color de la piel o ante una cicatriz que ha modificado su relieve. El tipo de marca, su profundidad, el fototipo y si todavía existe acné activo condicionan el abordaje.
Manchas y cicatrices de acné no son lo mismo
Tras una lesión inflamatoria puede quedar una marca roja o una hiperpigmentación más oscura sin que exista una cicatriz verdadera. Estas alteraciones pueden ir mejorando con el tiempo, aunque la fotoprotección y determinados tratamientos dermatológicos pueden ayudar a controlar el tono.
Las cicatrices aparecen cuando el acné ha producido una alteración estructural de la piel. Pueden ser deprimidas, con diferentes formas y profundidades, o más raramente elevadas. Identificar el tipo de cicatriz es esencial porque cada una puede responder mejor a procedimientos distintos.
Primero hay que controlar el acné activo
Si continúan apareciendo lesiones inflamatorias, tratar únicamente las marcas no resuelve el problema de fondo y pueden formarse nuevas cicatrices. Por eso, cuando existe acné activo, el plan suele comenzar por controlarlo y reducir el riesgo de nuevas secuelas.
Una vez estabilizado, podemos valorar qué parte del problema corresponde al color y cuál a la textura de la piel.
¿Qué tratamientos pueden utilizarse para las marcas?
Según el tipo de lesión, el tratamiento puede incluir productos tópicos, peelings médicos, láseres y otras tecnologías de luz, radiofrecuencia con microagujas u otros procedimientos. En cicatrices concretas pueden ser necesarias técnicas dirigidas a liberar, elevar o tratar de forma individual una depresión.
Con frecuencia los mejores resultados no dependen de una única técnica, sino de combinar procedimientos de forma progresiva. La elección debe adaptarse a la piel, al tipo de cicatriz y al resultado que queremos conseguir.
Tecnología sí, pero después del diagnóstico
En Clínica Bustillo & López contamos con consulta de Dermatología y diferentes tecnologías para trabajar alteraciones de pigmentación, textura y cicatrices. Disponer de varias opciones permite seleccionar el procedimiento en función del diagnóstico, en lugar de aplicar el mismo tratamiento a todas las marcas.
También es importante ajustar las expectativas. El objetivo habitual es mejorar el color, la textura y hacer las cicatrices menos visibles; no siempre es posible borrar por completo una cicatriz de acné.
¿Cuándo conviene consultar?
Si el acné ya está controlado pero han quedado manchas persistentes, irregularidades en la textura o cicatrices que te preocupan, una valoración dermatológica permite identificar qué tipo de marcas tienes y qué opciones pueden aportar una mejoría realista.
Cuanto más preciso sea el diagnóstico, más fácil será diseñar un plan personalizado y evitar tratamientos que no están indicados para ese tipo de lesión.
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